Capear la melena, recortada por debajo de los hombros, tomando como referencia el flequillo a las de los ojos. Dividir en mechones y formar los
caracoles, enrollarlos sobre dos dedos y sujetarlos con horquillas en anillas huecas. Rociar con laca y aplicar calor sin desordenar el cabello. Una vez esté seco y frío, soltar. Rastrillar con los dedos y crepar las raíces con peine.
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